martes, 16 de septiembre de 2008

Keep talking

Entre el negro y el blanco
Fugaces entre centelleos de luz
Se pasean
Sonríen
Sueñan

Y es entonces
Cuando ellas despiertan
En el roce cálido
Con extensiones apenas perceptibles
Y ambos
Y él
Y nadie más

Dulces notas
Naciendo
Sobrepasando
Surcando el cerco de luz que lo aprisiona
Liberándolo junto a sus dedos
Desde un lúgubre espacio,
Con una voz apenas perceptible
Armonizando
Solo actuando

Y aquellas
Y las suyas
Notas
Eternas tras la efemeridad
De un instante único, irrepetible
Que hoy se convierte en irremediable pérdida

Mis oídos sucumben al placer
De tan bellas melodías
De tan bellos recuerdos
De tan bello sujeto
Que inundó, extasió
Ahogó
y liberó

el devenir-instrumento del músico
el devenir-músico del instrumento
y la línea de fuga que lo acerca a mi oído,
a mi alma
llevándome con él al centro del escenario


más allá del muro


Adiós Richard, lamentablemente hoy sos tan solo otro ladrillo en el muro. “Desearía que estuvieras aquí”.
Adiós hermoso sueño…ya nunca volverán.

2 comentarios:

COLECTIVO TEXTUAL dijo...

Pablo. Me acabo de enterar de la noticia gracias a tu poema. Cuando lo terminé de leer me quedé un poco confundido, lo busqué en internet y allí estaba la noticia sobre su muerte. Un saludo con mucho menor valor literario que el tuyo para Richard Wright, tecladista de Pink Floyd. Por suerte las canciones no se mueren.

COLECTIVO TEXTUAL dijo...

All that is now
All that is gone
All that's to come
and everything under the sun is in tune
but the sun is eclipsed by the moon...
Se te va a extrañar...
JDM